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22 may. 2013

ARTÍCULO DE MARÍA TORRES




La izquierda no está ni se la espera. Y esto ya no es una sospecha sino una certeza. Debemos plantar cara de una vez al silencio, sobre todo al de la clase política que tan acostumbrados nos tiene a la mentira.


Lo que voy a relatar a continuación no es una ficción. Son hechos probados que dañan, aún más, a cualquiera que sienta vergüenza por la actitud de varios gobiernos democráticos y partidos y/o organizaciones políticas en relación con el trato que otorgan a todas las víctimas del franquismo que sufrieron la muerte, la represión y el exilio.


Me enteré que mi abuelo había sido militante de Izquierda Republicana y fundador del partido en su pueblo cuando leí el Sumario. Es entonces cuando decidí contactar con Izquierda Republicana en búsqueda de información que me permitiera completar ese periodo de la vida del abuelo.


Durante los meses de febrero, marzo, abril y mayo, envié repetidos correos a la Asociación Manuel Azaña (A la atención de Isabelo Herreros), al Archivo de Izquierda Republicana, Izquierda Republicana (sede federal), e Izquierda Republicana Castilla-La Mancha, tanto a través de mi correo personal como a través del enlace que figura en la página web de IR.


La única respuesta que recibí fue por parte de la Asociación Manuel Azaña a través de Isabelo Herreros. Después de mi insistencia me remitió un correo el pasado 9 de abril  cuyo texto es el siguiente: “Disculpe la tardanza, pero estamos tratando de resolver un problema informático, que nos tiene sin poder acceder a la base de datos. Espero que a lo largo de esta semana se solucionen, si bien puedo adelantarle que no disponemos del acta de constitución  de IR en Torrubia del Campo. Por si puedo ayudar, digamé si ha accedido al sumario militar instruido, y si ha realizado alguna averiguación en el Archivo de Salamanca. Cordiales saludos”.  Le agradecí su respuesta y le confirmé que ya había leído el Sumario y buscado en todos los Archivos, que lo que necesitaba era documentación, si existía, que vinculara a mi abuelo, así como documentación de la época en que mi abuelo fundó el partido en Torrubia del Campo.


El Sr. Herreros no volvió a responderme hasta que tres semanas después le manifesté mi desagrado con el poco interés que se tomaba en el asunto. Me dijo que realizaba el trabajo en solitario, sin ayuda de institución alguna y sin apenas apoyo de sus compañeros, que le costaba dinero la militancia, y que durante el año 2102 había tenido varios problemas personales, que aunque él me describe no incluiré aquí por ser precisamente personales. En un segundo correo me informa que una vez resuelto el problema de acceso a la Web, bloqueado desde diciembre, ha procedido a incluir a mi abuelo en el listado de Militantes Históricos. También que ha consultado las notas que tenía de una investigación suya, pero no se tropezó con el nombre de mi abuelo.


De Izquierda Republicana sigo sin recibir respuesta. Después de  tres meses intentando contactar con ellos, lo que eran sospechas pasa a ser una certeza: La izquierda no está ni se la espera.


Tres meses son tiempo suficiente para solucionar cualquier problema informático. La página de IR se actualiza con frecuencia, los correos no son devueltos. En fin, en los tiempos que corren esto da mucho que pensar. Mi primera reflexión es que importa muy poco la Memoria, porque lo que a mí me ha sucedido no es un hecho aislado, sino generalizado. Me parece absolutamente vergonzoso que solo les preocupen los militantes históricos para incluirlos en una lista. Eso sí, en una inmensa lista de veintidós mil nombres. No era mi objetivo que incluyeran a mi abuelo en ella. Un nombre o veintidós mil en una lista que solo sirve para la galería no tiene ningún valor, porque no son solo nombres, son vidas marcadas por la tragedia de una represión institucionalizada que parece no importa  recuperar. ¿Cuántas personas perdieron la vida por militar en Izquierda Republicana?


Resulta indignante que partidos políticos de izquierdas actúen silenciando y dificultando la investigación sobre sus propios militantes. ¿Quién va a confiar en un partido con esa actitud? Nadie.


Pero sobretodo resulta sorprendente que tras la respuesta de Isabelo Herreros reciba en la cuenta de Twitter destinada a la memoria un mensaje interno de Izquierda Republicana con el siguiente texto: “Isabelo Herreros no pertenece a IR. Si quiere mandarnos un email hágalo aquí: izquierdarepublicana.com/escribenos. Salud y República”.


María Torres



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