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20 ago. 2012

LA CAVERNA EN SU SALSA

Peter Magnus



La caverna en su salsa


Peter Magnus

Voy a comenzar esta artículo con unas palabras del presidente de España actualmente en funciones, y que espero sea por poco tiempo más que este señor nos haga sufrir los estragos de sus reformas y recortes que despiadadamente está aplicando con la sempiterna excusa de que hay que dar confianza a los mercados, decía que ya van dos, por su parte, muestras de fervor hacia los santos o vírgenes, primero a Santiago, ahora a la virgen del Rocío, este desalmado presidente además de ser mediocre, cree en los milagros, ¿no cree usted, señor Rajoy que es un poco mayor para dejar en manos del apóstol o de la virgen la trágica circunstancia a la que usted y los suyos, con la excusa ya citada, están condenado a los españoles? ¿No es usted muy mayorcito para creer en milagros a estas alturas?
Dice Rajoy que se siente reconfortado con la virgen del Rocío: "A veces estamos pensando siempre en lo material, y al final los seres humanos somos sobre todo personas, con alma y con sentimientos, y esto es muy bonito y me reconforta mucho".
Dígame señor Mariano: ¿En qué cree que puedan estar pensado los cerca de seis millones de parados que viven, por cierto, distintas dificultades a las suyas como presidente? ¿Ahora también nos va a decir que debemos convertirnos en mártires para alcanzar la gloria de dios? ¿No me diga que usted cree que “al final los seres humanos somos sobre todo personas”, esto es ser cínico o hijoputa, con mi respeto para todas las putas? Además dice usted que las personas también “tenemos” alma y sentimientos, lo del alma se lo rebato, porque está más que demostrado que de ésta no queda ni la muestra del invento; lo de los sentimientos no hay duda, tengo que darle la razón, y además señor Mariano, de los sentimientos tenemos una cosa que se llama estómago, y que si no se le proporciona cierta cantidad de esa cosa, que a lo “mejor” peor usted llama material, se suele enfadar mucho, muchísimo, y se enfada más si ve a los congéneres retorcerse por el dolor que produce en ellos sus estomaguitos vacíos.
Vaya usted con el cuento a la virgen del Rocío, lo mismo que su queridísima Botella, que también le anda pidiendo a la virgen un milagro. Y en este momento pienso que más cinismo que el que ustedes muestran con total descaro y sin escrúpulo alguno, digo, que más cinismo no se puede mostrar ante los millones de seres humanos que, esos que usted ha venido en llamar personas con alma y sentimientos, no tienen qué llevarse a la boca mientras usted en connivencia con su equipo de ministros y con la excusa de otorgar confianza al mercado, digo, usted está expoliando a los españoles, a los ciudadanos, a ésos que usted, en su más vil y cruel acto de cinismo e irrespeto llama personas con alma y sentimientos. No joda hombre, y sea lo que un hombre ha de ser, valiente y dimita, hombre, deje de jugar a ser presidente, deje de jugar con la vida de esos seres humanos, no me canso de repetirlo, a los que usted ha concedido casi “mesiánicamente” la condición de personas con alma y sentimientos.
Vaya usted con el cuento a la virgen, al santo apóstol, a san Nicolás patrón de los imposibles a rogarles que hagan un milagro, en este caso habrán de ser millones de ellos, mientras que a dios rogando va con el mazo dando a diestro y siniestro sobre las cabezas, mire, qué casualidad, de esos seres humanos que usted se digna en atribuirles la cualidad de personas… a no ser que usted no se esté refiriendo al grupo en el que están situados esos millones de afectados por sus hachazos, por su mala leche, y por su afán de dar confianza a esos mercados que a la mínima que usted se desconcentre se lo habrán merendado a usted, sí, señor Mariano, a usted y a todo su equipo de víboras trepadoras tras las que se mueve la varita del gran director el señor Aznar. Cosa de la que me alegraré, digo de que los mercados se lo merienden a usted, porque gracias a usted y otros como usted a los demás ya nos han merendado, y tendremos que luchar para que no nos sigan merendando y para que lo nuestro, nuestros derechos como seres humanos, como personas con sentimientos no sean fulminados, no aplico aquí la cualidad que tan solo los tipos como usted, haciendo gala de sus mayor cinismo, le otorgan a los seres humanos, me guardo esa cualidad para impresentables como usted que no dudan en ir con el cuento a los santos y a las vírgenes como si a lo largo de la historia de la humanidad no se hubiera demostrado ya que los milagros siempre han sido realizados a favor de los que los inventaron para someter a los ciudadanos, a los que, repito, señor mariano, usted ha dotado de alma y sentimientos a modo de un mesías que pronto si no lo remediamos saldrá bajo palio. Espero que esto último no ocurra, pero tal y como están las cosas, usted por si acaso está haciendo propaganda de lo que pueden los santos, luego dirá que todos los que no somos de su cuerda somos animales despojados de alma, por tanto, de sentimientos de esos que usted otorga a los seres humanos, por muy bonito que a usted le parezca y por mucho que a usted le reconforte, deje de joder, señor Mariano, a esos seres humanos que al parecer siempre están pensando en lo material, no venga con gaitas, nunca mejor dicho, ¿en qué cree que van a estar pensado, reitero, esos millones de mujeres y hombres a los que ustedes están condenando a la miseria? A ver si ahora se le va a ocurrir a usted, con su magnífico magín convertirnos a todos en monjes y monjas que nada que ver tengan con eso de lo material y se encomienden a ese lado espiritual al que usted alude. ¿Señor Rajoy, se ha preguntado usted que a lo mejor esos seres humanos no quieren alcanzar la condición de “personas con alma y sentimientos” y sí quieren seguir gozando del DERECHO a ser libres, vivir dignamente, y decidir libremente qué quieren ser en la vida, se ha preguntado que esos seres humanos quieren que no se les estafe, ni se les engañe, ni se les robe del modo que usted y sus adalides lo están haciendo? ¿Se ha preguntado con qué derecho se atribuye usted la potestad de cualificar de ese modo a esos seres humanos, que sin que usted existiera ya tienen, como es obvio, la cualidad de personas con sentimientos, y necesidades de esas que usted llama materiales, además de asistirles el libre albedrío, o también los va a despojar usted de él?
Le recuerdo que usted es el “Presidente” de un país, no el cardenal de la iglesia, para eso ya tenemos a Rouco Valera, otro que tal baila.


   

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