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28 may. 2013




Crimen perfecto
Por Peter Magnus


El título de este artículo me lo ha inspirado la película de Alfred Hitchcock cuya trama nos revela la perversidad a la que cualquier ser humano puede llegar, en el caso de la película la excusa es la sospecha de la infidelidad de la esposa, pero realmente el objetivo del tenista es quedarse con la fortuna de su querida mujer. ¿Qué otra cosa mejor para justificar su crimen que acusar a su esposa de infidelidad?

Un hombre o una mujer cuando quieren llevar a cabo algún plan -llamémosle proyecto emprendedor-, o cuando quieren tomar una decisión que les llevará a cambiar, no solo sus vidas, sino la de otra u otras personas, buscarán excusas o algún argumento creíble para justificar esa decisión que saben, una vez tomada, le joderá la vida a alguien para beneficiarle la vida a alguien.

Hay personas que actúan sin pensar, por tanto parece que hagan las cosas inconscientemente, al menos sin conciencia del mal que causan, ni del bien que puedan ocasionar en otros individuos o en una colectividad. Pero ¿qué ocurre cuando se es frío, meticuloso, calculador, y se crea una hermosa mentira tan creíble y más bondadosa que una verdad insoportable? 

Argumentos buscamos todos para poder justificar nuestros actos porque, en el fondo, sabemos que ninguno de ellos es del todo inocente, y mucho menos producto de la ingenuidad, que puede que haya algo de ella en algunos de esos actos, pero en el caso de tratarse de personas adultas, la ingenuidad no es un atenuante como puede ser justificar un crimen por la infidelidad de uno de los cónyuges, si es que la infidelidad se puede tomar como una situación que disminuya la perversidad del crimen, cosa que dudo.

La realidad nos muestra cada día que vivimos en una sociedad injusta, por tanto, una sociedad en la que la violencia es ejercida por todos o casi todos, no estamos exentos de culpa casi ninguno de nosotros, aunque no debemos generalizar porque como dice Humberto Eco en una de sus artículos que si un solo hombre, o una sola mujer en el mundo no ejercen la violencia no podemos decir que todos los hombres y mujeres son maltratadores, entonces puede que haya todavía alguien inocente que en ningún momento de su vida haya practicado ningún tipo de violencia, ni verbal, ni física, pero esta será, probablemente la excepción que confirme la regla, y según lo observado, no existe ser humano alguno que no la practique sea ya inconsciente o conscientemente.

¿Practicamos en nuestro cotidiano andar por las horas del día y de la noche la violencia? Sí, sin duda. Que lo hagamos conscientes, será una cosa, y que lo hagamos como algo aprehendido por la educación recibida, y por el entorno en el que nos movemos, será otra cosa, pero ni lo primero ni lo segundo excusan, o justifican esa violencia.

Violencia es tener que ir a trabajar todos los días a las 5 de la madrugada, soportar una larga cola de coches, o ser apretujado en cualquier vagón de metro…

Violencia es que tu jefe te increpe por algo que no has realizado según sus órdenes.

Violencia es oír a tu presidente de gobierno acusándote de vividor, de derrochador y de inútil, mientras él y sus compadres se embolsan la pasta gansa que entre todos les metemos en el “tesoro nacional”.

Violencia es que privaticen las escuelas.

Violencia es llevar a tus hijos a la escuela donde los aborregan y les enseñan cómo rellenar fichas, para que se vayan acostumbrando a rellenar papeles, solicitudes que habrán de cumplimentar para llevar a cabo cualquier acto en sus vidas.

Violencia son los comentarios sexistas, xenófobos y los chistes de negros o sobre leperos.

Violencia es que te quieten la casa, que te dejen tirado en la calle, que no tengas nada con que llenar la nevera, que te echen del trabajo, que te condenen a pedir limosna…

Violencia es quitar dinero de los presupuestos para ayudas sociales.
Violencia es tener que acudir a los comedores sociales, o pedir ayuda para sobrevivir…

Violencia es que te expolien la casa y te dejen con dos palmos de narices y te digan que te quieren mucho pero el horno es mío que me lo regalaron mis padres…

Violencia es gastar dinero en copas, en ropa, en zapatos, en coches, en viajes, en fiestas… mientras miles, millones de seres perecen por no tener un trozo de pan que llevarse  a la boca.

Violencia es salir a la calle y que nadie se mire a los ojos y se hable.

Violencia es no conocer a tus vecinos ni hablar con ellos…

Violencia es el sexo que al fin y al cabo no es más que un acto con el que se pretende dominar al otro…

Violencia es el amor porque impone condiciones con la intención de privar de libertad a los que dicen sentirlo.

Violencia es que no te valoren por lo que eres, y que te valoren por lo que tienes…


Violencia es quedarse tan campantes mientras nos retrasmiten una guerra…
Violencia es la amistad que exige lo que no es exigible.


Violencia es… un crimen perfecto…  

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